El Primer Lunes
Cómo son los primeros días y semanas en un nuevo rol de gestión — y cómo navegarlos sin perder al equipo ni la cabeza.
Lo que nadie te cuenta sobre las primeras semanas
La conversación del ascenso suele ser breve. Alguien con autoridad te dice que a partir del lunes — o del mes que viene, o después de las fiestas — vas a liderar el equipo. Puede haber un apretón de manos. Puede haber una breve explicación de lo que se espera. Y después quedás solo.
Las primeras semanas son una combinación extraña de entusiasmo, incertidumbre e incomodidad social. Seguís siendo la misma persona. Te sentás en la misma silla. Pero todo sobre tu relación con las personas que te rodean cambió — y la mayoría te está mirando para ver cómo lo manejás.
Esta página reúne las cosas más importantes que hay que saber y tener en cuenta en esas primeras semanas — no como fórmula, sino como orientación para navegar una situación genuinamente inusual.
Las primeras semanas: qué esperar
Tu equipo está observando todo lo que hacés en las primeras semanas — no para juzgarte, sino para entender cómo van a funcionar las cosas ahora. Se preguntan: ¿Va a ser justo? ¿Va a tener favoritos? ¿Va a cumplir lo que dice? Tus acciones tempranas establecen expectativas difíciles de cambiar después.
Si eras amigo de personas del equipo antes del ascenso, esas relaciones van a necesitar evolucionar. No significa volverse frío o distante — significa ser reflexivo sobre la diferencia entre ser amigable y ser amigo, y qué significa cada cosa en un contexto profesional.
El hábito más difícil de romper en las primeras semanas es el impulso de intervenir y hacer el trabajo vos mismo cuando lo ves hacerse de manera diferente a cómo lo harías. Resistir ese impulso es una de las cosas más importantes que podés practicar — ahí empieza el trabajo real del liderazgo.
En algún momento de las primeras semanas va a pasar algo que requiere que lo abordes directamente. Alguien va a llegar tarde, o entregar trabajo por debajo del estándar, o decir algo que socava tu autoridad. Cómo manejás la primera instancia de cada tipo de situación establece un patrón para todo lo que sigue.
Tu propio jefe ahora tiene expectativas diferentes de vos que antes. Espera que resuelvas problemas, no solo que los reportes. Entender qué necesita de vos — y comunicar qué necesitás de él — es una conversación que vale la pena tener explícitamente en las primeras semanas.
Gestionar personas es emocionalmente demandante de formas en que el trabajo técnico generalmente no lo es. Las conversaciones, las decisiones, la conciencia constante de cómo está la gente — todo eso consume energía. Aprender a reconocer y gestionar esto es parte del trabajo de convertirse en líder.
Aprender en contexto
El programa crea espacio para que los líderes nuevos trabajen situaciones reales con otros que están navegando la misma transición. El aprendizaje ocurre en el encuentro — y en la semana entre sesiones cuando los participantes aplican lo que trabajaron.
La galería a continuación ofrece una imagen visual del tipo de trabajo que ocurre en el programa: grupos pequeños, conversaciones reales, ejercicios prácticos y la construcción gradual de confianza y capacidad.
De la orientación a la preparación estructurada
Las situaciones descritas en esta página son exactamente para las que está construido el programa de ocho semanas. Cada módulo te da un marco práctico para uno de los desafíos recurrentes del liderazgo temprano — para que cuando la situación se presente, tengas una forma de manejarla en lugar de improvisar bajo presión.
El programa para tu organización
El formato in-company significa que el programa se entrega dentro de tu organización, con ejemplos y ejercicios tomados de tu contexto específico. Escribinos para conversar cómo podría funcionar para tu equipo.